Pérdida y Duelo: Cuando Tu Luz Se Apaga, Yo Te Acompaño.

¿Qué me ha Llevado a Especializarme en Procesos de Pérdida?

La vida está repleta de experiencias y aprendizajes; de momentos inolvidables que te marcan para siempre, y curiosamente a cada uno de nosotros parece que nos persiguen ciertas vivencias de un carácter muy parecido que parecen no dejar de repetirse, ¿verdad? Pérdida y Duelo: Cuando Tu Luz Se Apaga.

Quizá éstas busquen que integremos en nuestro interior una idea o concepto concreto que necesitamos para, así, poder convertirnos en personas un poquito más completas y poder alcanzar una vida más plena. 

Si yo he de elegir algo en particular con lo que he tenido que lidiar una y otra vez a lo largo de mi vida hasta aprender a integrarlo, sin duda elijo el concepto de apego y desapego. 

Es decir, la vivencia de pérdida con los dolores que ésta conlleva como una constante en mi camino.

Quizá por ello me he especializado como enfermera y coach personal en este tipo de acompañamiento, pasando de las lamentaciones  por mis recurrentes pérdidas, al estudio de mi propia situación y de mi Ser en todo su conjunto — en su plano corporal, emocional y mental — como individuo al que, a veces, inevitablemente no le queda más remedio que perder. 

Este ha sido un viaje que decidí comenzar de manera consciente 3 años atrás, pero que llevo recorriendo toda mi vida casi sin saber que de un viaje se trataba. 

Por todo ello en este artículo me gustaría introducirte un poquito en qué consiste esto del apego y la pérdida, y de qué herramientas disponemos de manera innata para poder trascenderlos. Vamos allá. Pérdida y Duelo: Cuando Tu Luz Se Apaga.

¿Es Malo Sentir Apego?

El apego es algo inherente al ser humano.

Así lo decía Siddharta Gautama, más conocido como Buda, y así lo comparto desde mi propio análisis del mundo en el que vivimos y del estudio comparado de diferentes estudiosos de la psique y filósofos tanto clásicos como contemporaneos como podrían ser Platón, Freud, Lacan, o John Bowlby (La teoría del apego), entre otros muchos.

Por todo ello somos seres sociales con una capacidad de amar ilimitada y no es raro que nos apeguemos a ciertos objetos, realidades o personas con las que establecemos vínculos emocionales.

De alguna manera es natural y necesario apegarnos, pero siempre bajo una percepción de nosotros mismos como seres completos, que no dependen de aquello por lo que sentimos ese apego. De esta forma podremos abrazarlo y permitirnos sentir una conexión especial hacia algo importante para nosotros en un momento concreto, sin que nuestra vida y nuestra persona estén determinados y/ó definidos por aquello por lo que experimentamos ese vínculo. 

Por ello quizá podríamos concebir el apego como un elemento natural de unión, a través del amor, a partir del dejar venir; y el desapego como un elemento natural de desunión, de pérdida, a través de ese mismo amor expresado dejando ir.

Ambos giran en torno a un eje central: el amor por encima de todas las cosas. Y es aquí donde, para mí, radica su belleza.

Miedo A La Pérdida

Me gustaría destacar este fenómeno ya que en realidad se da en nosotros con más frecuencia de la que queremos reconocer.

Se trata del miedo que sentimos cuándo prevemos estar próximos a perder algo valioso para nosotros. 

Fundamentado en hechos verídicos o no, el miedo es el mismo, y está basado en la idea de perder a esa pareja, ese amigo, ese familiar…  que tanto significa para nosotros.

Aquí podemos experimentar parálisis y pánico, y será conveniente ante este miedo llevar a cabo un trabajo personal de nuestro desapego y separación de personas, situaciones y cosas si no queremos acabar sufriendo en la vida de manera reiterada.

Este miedo se concibe como una falta de seguridad en uno mismo que nos lleva a buscar apoyos en los demás de manera compulsiva. Y aunque esta búsqueda de consejeros externos es totalmente natural, solamente nosotros seremos capaces de acallar y enfrentar ese miedo, sabiendo respondernos a esta pregunta:

 -¿Qué voy a hacer Yo sin ti?-.

Cuándo Pierdes a Alguien, Desaparece Un Pedazo De Tu Mundo

Por eso el título de este artículo. Pérdida y Duelo: Cuando Tu Luz Se Apaga.

Vemos así como la pérdida significa en realidad ausencia de… 

La enfermedad es ausencia de salud y la muerte es por lo tanto ausencia de vida, al igual que la oscuridad implica ausencia de luz. 

En un mundo caracterizado por el cambio y por la tanto la impermanencia, no nos queda más remedio que lidiar con estos opuestos que son el ganar y el perder, debiendo transitar por ambos con cautela, perspectiva y respeto.

Cautela y perspectiva, porque no podemos tomar o desprendernos de algo o alguien dando por sentado sin más, que aquello que nos viene nos pertenece, o que aquello que perdemos se nos ha arrebatado. 

Respeto, porque lejos de luchar contra la naturaleza de las cosas, además debemos respetarla, aunque a veces nos duela hasta las entrañas. Ella es más grande y más sabia que nosotros y seguro que “sabe” lo que se hace.

Hay que entender que la vida por definición es cambio. Ni siquiera el ser humano conserva las mismas células de su cuerpo pasado un periodo de 7 años, ya que ese ha sido tiempo suficiente para que todas y cada una de ellas se hayan regenerado por completo. Pérdida y Duelo: Cuando Tu Luz Se Apaga.

Esto es la vida: cambio, cambio y más cambio, y como no tomemos conciencia de ello estaremos condenados a vivir en una continua lucha a contracorriente, ligada a un constante sufrimiento.

Duelo Frente a Una Pérdida, ¿Qué Es?

El duelo es un proceso de adaptación emocional frente a una pérdida, ya sea involuntaria o voluntaria  (decisión de ’dejar ir’), que supone una prueba de vida. Conduce al desarrollo de potencias latentes pero ocultas en nosotros para alcanzar un grado de maduración personal que en ese momento nos falta. 

Necesitamos de este proceso para poder asumir la pérdida y ser capaces de continuar con nuestra vida con normalidad.

La respuesta frente al dolor que supone una pérdida suele ser en primera instancia de: EVITACIÓN, HUIDA, ENCUBRIMIENTO, ENMASCARACIÓN y también AGITACIÓN y/o SOBREADAPTACIÓN. Pérdida y Duelo: Cuando Tu Luz Se Apaga.

Todas ellas son un obstáculo para poder hacer frente a la situación de una manera saludable, a través de una correcta gestión emocional;  y es por ello que será vital reconocer e iniciar el proceso de duelo que te voy a presentar a continuación.

En ocasiones, de manera automática, las  emociones y frustración que caracterizan a un proceso de desapego, nos conducen a realizar un duelo desadaptativo, que considero importante mencionar en primer lugar, para poder así identificarlo en caso de que lo estés sufriendo en estos momentos, o de que puedas experimentarlo en un futuro.

El duelo desadaptativo se caracteriza por una fase de ira con agresión a otros o a nosotros mismos (autolisis); y por una fase de depresión, la cual irá acompañada por una:

  • psicosomatización en forma de enfermedad física o psíquica aguda; 

y/o…

  • toxicomanías como pueden ser el consumo de alcohol, drogas e incluso, la ingesta compulsiva de comida.

Los patrones que puede seguir una persona, inicialmente sin Hª clínica de patología mental, frente a una pérdida complicada pueden ser muy destructivos, por lo que te recomiendo que si te sientes identificado con alguna de las conductas mencionadas, no dudes en pedir ayuda a un profesional de la psicología clínica o de la psiquiatría.

Para transitar un proceso de duelo adaptativo, sin embargo, quizá puedas necesitar otro tipo de acompañamiento: el de una guía externa que te ayude a reconocer y aceptar tus emociones y pensamientos, para evitar  que ellos te sobrepasen y te lleven a alargar tu duelo demasiado o incluso a cronificarlo. 

Alguien que te acompañe en ese camino de dolor, pero también transformación, a través de la auto indagación personal. Y ahí es donde yo, si quieres, puedo echarte por lo tanto una mano.

Fases Del Duelo

Las fases por las que pasamos a la hora de elaborar un duelo adaptativo son de:

Negación Emocional

Es la primera reacción, el shock emocional.

Ésta aparece en el momento en que recibimos la información de la pérdida. En este instante la persona necesita defenderse de la realidad que de pronto le daña, tratando de no creerse lo que está sucediendo o lo que le están contando. 

En esta fase la pérdida se sabe intelectualmente, pero no se ha integrado emocionalmente.

Ira o Enfado

Es una fase de enfado en la que emocionalmente ya comenzamos a asimilar esa pérdida, caracterizada por cuestiones como: ¿Por qué a mí? ¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Nos enfadamos con la persona o situación que se ha ido, pero solemos expresar esta rabia también contra el mundo y la existencia en general.

Tristeza

Aquí la pérdida ya se ha integrado emocionalmente y vemos como algo evidente el que esa persona o situación nunca volverá. Es entonces cuando la tristeza en su estado más puro nos envuelve, y el momento en el que el vacío existencial ligado a una falta de identidad propia en los casos de pérdidas importantes, se apodera de nosotros.

Esta fase se manifiesta con llanto, lágrimas y recogimiento físico y mental.

Aceptación intelectual e integral

De igual forma la aceptación intelectual también se da cuando nuestra mente asimila que aquel o aquello que se fue ya no volverá, cursando en paralelo con el último tramo de la fase de tristeza.

Una vez se ha intelectualizado completamente, podemos aceptar la pérdida de manera integral, momento en el cual ya no se dan las respuestas emocionales que observamos en las etapas anteriores de manera tan intensa, siendo las correspondientes a esta etapa más suaves, ligeras y llevaderas.

Para llegar a la aceptación integral deberán haber transcurrido entre dos y tres años en los casos de pérdida por fallecimiento o de abandono familiar por conflicto.

Este periodo será algo menor en casos de ruptura amorosa experimentada de forma emocionalmente violenta, pero debemos saber que se trata de un proceso largo. 

Las diferentes fases se pueden entremezclar entre sí, no sabiendo muy bien en cual nos encontramos en muchos momentos. Por ello el camino puede parecer no tener final, pero créeme cuando te digo, que sí lo tiene: 

Un final próspero siempre y cuando no te detengas aquí y completes la siguiente fase: la que dará un sentido finalmente a todo el sufrimiento que has atravesado.

Reinvención: Capacitarse Para Crecer y Madurar. Creación De Nuevos Proyectos y Vinculos

Esta es una fase muy especial, y que no se encuentra en la bibliografía más clásica sobre el tema, pero que cuyo tránsito considero fundamental para poder seguir adelante de manera autónoma con garantías.

Encontrar un sentido o una enseñanza de vida vinculada a esa pérdida supondrá un crecimiento personal importante en nosotros que nos llevará a la maduración personal.

La búsqueda de nuevas razones y motivaciones para poder vivir con ilusión será esencial para curar nuestra herida y aceptar la nueva situación; de igual forma, la proyección de nuevos objetivos nos dará la energía necesaria para poder trabajar en nuevos planteamientos de vida que a su vez impliquen nuevas actividades y nuevas relaciones sociales.

He de confesar que esta es mi fase favorita, en la cual se halla la verdadera resiliencia, y en la que podremos extraer un jugo a la vida altamente valioso.

En esta fase puede cambiar nuestro estilo de vida y nuestro orden de prioridades; pero también, si afinamos un poquito más puede ‘revelarse’ por ello nuestra misión o propósito vital en base al cual volcar el resto de nuestras vidas.

¿Cuál podría ser el tuyo? Si quieres, te ayudo a averiguarlo.

2 comentarios en “Pérdida y Duelo: Cuando Tu Luz Se Apaga, Yo Te Acompaño.”

  1. Enhorabuena! El duelo es un proceso natural por el que todos pasamos, por lo que me parece súper útil un servicio de acompañamiento y ayuda en estos casos. Gracias por compartir!

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